El dinero es la primera causa
de discusión en pareja.
Hablarlo antes evita el resto.
Modelos de reparto, gastos comunes y decisiones grandes — antes de firmar, abrir cuenta o mudaros juntos.
Cuatro preguntas antes
de mezclar cuentas.
Tres formas de repartir
los gastos comunes.
Ningún modelo es mejor que otro en abstracto. Depende de la diferencia de ingresos, del grado de autonomía que cada uno quiera mantener y de los objetivos comunes que tengáis a la vista.
El régimen por defecto varía según la vecindad civil. Si vivís en una comunidad con régimen propio o procedéis de territorios distintos, conviene confirmarlo con un notario antes de casaros.
Antes de firmar nada
conjunto: el régimen importa.
El régimen económico matrimonial determina cómo se reparten ingresos, deudas y patrimonio durante el matrimonio y en caso de disolución. Tiene consecuencias jurídicas reales y muy distintas según el régimen aplicable.
Vuestro reparto, con números.
Sueldos netos y gastos comunes. Te mostramos cuánto pondría cada uno en cada modelo. Sin registro, sin email.
Vuestros números
Alquiler o hipoteca, suministros, compra del hogar, transporte compartido. Sin gastos personales.
El esfuerzo proporcional es el porcentaje del sueldo que cada uno destina a gastos comunes. Con este modelo, ambos hacen el mismo esfuerzo relativo aunque las cifras absolutas difieran.
Las decisiones grandes
se documentan.
Si firmáis una hipoteca conjunta, ambos respondéis solidariamente de la deuda — aunque la aportación al pago sea desigual. Conviene reflejar en escritura qué porcentaje de propiedad corresponde a cada uno y, si la entrada es asimétrica, dejarlo documentado ante notario.
Una cuenta a nombre de ambos implica disposición indistinta del saldo: cualquiera puede retirar el total. Si uno aporta más, conviene hablarlo antes y, en su caso, mantener una cuenta personal en paralelo. La titularidad bancaria no determina, por sí sola, la propiedad del dinero.
Las parejas de hecho no tienen un régimen económico equivalente al matrimonial. Cada comunidad autónoma regula de forma distinta los derechos sucesorios, alimentos o reparto en caso de ruptura. Si vais a adquirir bienes o asumir deudas en común, conviene un pacto de convivencia por escrito.
¿En qué momento estás tú?
Elige lo que te está pasando ahora mismo.